Después de la fría recepción de ‘Aperture’, Harry Styles se enfrentaba al lanzamiento de su nuevo disco como quien se acerca al borde de un precipicio. Kiss, All The Time. Disco Occasionally salió y las críticas fueros mixtas: nada grave, pero tampoco excepcional, muchas coincidiendo en el apalancamiento de su música. Pero su participación en el Saturday Night Live de este fin de semana ha disuelto parte del escepticismo con el que empezaba esta nueva era.
Styles presentó y actuó en el programa del sábado, por lo que tuvo la oportunidad de hacer el monólogo de apertura, que bien aprovechó para dar unos cuantos titulares y hacerse viral. ¿Cómo? Riéndose de sí mismo, esa fue la clave.
Así, abordó las acusaciones de queerbaiting que ha recibido en los últimos años: «La gente solía prestar mucha atención a la ropa que llevaba y algunos me acusaron de algo llamado queerbaiting, pero ¿no se te ha ocurrido que quizás no sabes nada sobre mí?».
También aprovechó para autodenominarse una persona aburrida (un punto que la crítica insinuó en algunas reseñas), y después, besó al cómico Ben Marshall y expreso un profundo: «esto es queerbaiting».
Y así, con humor y sin necesidad de música, levantó su nueva era. Cierto es que la buena acogida de ‘American Girls’ -el segundo sencillo- en las listas de streaming y las más de 500 mil copias con las que apunta a debutar el disco en su primera semana han invadido de energía positiva su persona.
Ah, y también actuó dos temas del LP. Podría haber sido previsible y cantar el primer y el segundo sencillo -‘Aperture’ y ‘American Girls’-, pero optó por ‘Dance No More’ y ‘Coming Up Roses’, ofreciendo a los millones de televidentes americanos algo diferente a los cortes que ya habrán escuchado por todas partes. Al final, se trata de vender un proyecto en su totalidad. Bien jugado.






