En un pueblo todo el mundo se conoce, los rumores vuelan, hay unas reglas sociales estrictas y no es difícil encontrarte con tus ex a diario. Por ello, Mitski huye de estos lugares: «nunca viviría en un pueblo», confiesa en ‘In a Lake’, canción que abre su nuevo disco, Nothing’s About To Happen To Me.
«He cometido demasiados errores», canta. En cambio, romantiza la ciudad, donde la nadie la conoce y siempre puede empezar de cero. Esta concepción de Mitski contrasta con la imponente idealización de los pueblos en un mundo en el que la mayoría vivimos apilados en grandes urbes, pero cualquiera que haya vivido en un lugar pequeño no tardará en sentirse aludido por la canción. Es fácil comprenderla.
Mitski usa el anonimato para escapar, porque lo que extraemos en esencia de este tema es que cree ser una mala persona, o con muchos defectos. Fruto de esa vergüenza se conforma con vivir en soledad, ya sea entre la muchedubre de una ciudad o en un lago, «en el que puedes nadar a espaldas para siempre». Pero nunca en un pueblo.
Musicalmente, la canción comienza llevándonos de vuelta al sonido de su anterior disco, This Land Is Inhospitable And So Are We. Pero esta vez la acústica y el folk evolucionan hacia una composición orquestal que aparece sólo cuando recuerda las ventajas y bondades de la gran ciudad.
Mitski está cansada de los «walks of shame», de las normas y de tener que aprender nuevas reglas: se queda en la urbe.






