Billie Eilish y su hermano Finneas se han convertido en la comidilla mediática tras los premios Grammy, donde Billie criticó a Donald Trump y al ICE, lo que ha provocado una oleada de ataques en medios y redes afines al presidente.
Durante su discurso al ganar el premio a Canción del Año por ‘Wildflower’, Billie Eilish lanzó críticas contra las políticas migratorias de Donald Trump y contra el ICE: «Nadie es ilegal en una tierra robada», dijo. Ella y su hermano llevaron durante toda la ceremonia un pin en el que ponía «ICE OUT» («FUERA ICE»), al igual que la mayoría de los artistas presentes.
Las palabras de Billie no han sentado bien ni en redes sociales ni en los círculos mediáticos de derechas del país, curioso en «la isla de los libres», el lema que tanto les gusta cantar en su himno. Algunos los han tildado de hacer política «performativa».
El martes USA Today publicó un artículo de opinión cuyo autor instaba a Bad Bunny y Billie Eilish a cerrar la boca y no hablar sobre política: «Sois famosos por vuestro talento como músicos, no por vuestros idiotas puntos de vista sobre política y el Presidente Trump».
Finneas ha saltado a contra la críticas para defender a su hermana: “No puedes decir que no importa lo que los músicos o las celebridades digan y luego hablar de ello durante días. Estáis haciendo que importe. Seguiré hablando, especialmente si sigue molestándo”, ha respondido a USA Today en la red social Threads.
A los americanos no les gusta que sus artistas hablen de política. Mejor dicho, tienden a mirar de reojo a aquellos artistas que prefieren no manifestarse políticamente ni inmiscuirse en asuntos sociales. Pero cuando lo hacen, critican que hablen, utilizando su privilegio económico para rechazar sus argumentos. Que se lo digan a Madonna o a Katy Perry, ¿no?






