El de Agnes es un caso peculiar: triunfó en 2008 en Europa con ‘Release Me’ y poco más se volvió a saber de ella durante mucho tiempo. Lanzó más proyectos, pero quedaron en el olvido, y acabó con la etiqueta de «one hit wonder». Tras un lapso de casi diez años, la sueca volvió en 2020 con varios singles y un nuevo disco (Magic Still Exists) que presentaba a una artista renovada, contemporánea, y con una estética y un sonido muy cuidados. Beautiful Madness es el segundo disco tras esa renovación.
Se trata de un sólido y compacto LP fácil de reproducir y con pocos peros, más allá de los innecesarios interludios de apenas segundos. Fuera esos interludios, se quedan nueve canciones dance producidas con muy buen gusto.
Abre el LP con la canción que da nombre al disco, machacona y con una de las melodías más pegadizas de todas («I’ve been searching, I’ve been seeking like a maniac…»). A partir de ahí, Agnes ofrece dance desde distintas perspectivas: más pop para radios (‘Trigger’, ‘Ego’), y más tecno para la pista de baile (‘Balenciaga Covered Eyes’, ‘Sign It’). Por un momento, se acerca al midtempo en ‘Lovesongs’ para mostrar su poderío vocal y cierra con una clara inspiración en Tame Impala en ‘Uterus & Universe’.
Beautiful Madness es el primer gran disco pop del año. Agnes ha demostrado saber cómo hacer las cosas, incluso cuando la etiqueta de «one hit wonder» se ha podido hacer demasiado grande.






