Olivia Rodrigo está pintando de morado -bueno, los pintores, pero se entiende- las fachadas de distintas ciudades del mundo para anunciar su inminente regreso musical. Esto trae a colación una verdad universal: a las estrellas del pop -y a sus discográficas- les encanta anunciar a bombo y platillo el comienzo de una nueva era. Una buena especulación, miles de comentarios en internet, vídeos en TikTok, titulares en los periódicos… las agencias de marketing están salivando. La historia del pop nos ha dejado épicos regresos dignos de ser recordados.
Rosalía corriendo por Gran Vía
Una noche Rosalía comenzó un directo en TikTok, vestida en chándal, mientras sus estilistas la arreglaban y se comía una buena tortilla de patata. Al mismo tiempo pantallas del centro de Madrid se iluminaban en blanco con una cuenta atrás. Después la catalana, vestida de blanco -cual divinidad mariana-, se montaba en un coche y llegaba hasta Gran Vía. Allí se bajó y echó a correr hasta llegar a Callao. La gente en la calle estaba desquiciada, gritando, pidiendo fotos; nadie comprendía nada.
Llegó a la Plaza de Callao, abarrotada de gente, que gritaba la cuenta atrás de las pantallas. Cuando llegó a cero, todo el mundo vio la portada de Lux por primera vez.
El camión de Katy Perry
Katy Perry necesitaba un buen boom de cara al anuncio de su primer disco tras el masivamente exitoso Teenage Dream (2010). Así pues, un día de julio de 2013, un camión dorado con el texto «KATY PERRY PRISM 10 22 13» apareció merodeando por las carreteras de Estados Unidos. El camión acabó teniendo su historia, con seguimiento de la prensa las 24 horas del día, accidente incluido, y un mensaje de Lady Gaga deseando a Katy que no hubiera sido nada.


No es la única idea loca de la artista para anunciar nueva música. En 2017, para promocionar el lanzamiento de ‘Chained To The Rythm’, encadenó bolas de discoteca en las calles de Londres, París, Nueva York, Los Ángeles… Si tenías auriculares incluso podías conectarlos a la bola y escuchar un fragmento de la canción. Sin embargo, hubo un problema: en algunas ciudades la policía creyó que era una bomba.
El blackout de Taylor Swift
En 2017 Taylor Swift estaba en su peak de odio tras su pelea con Kanye West y la familia Kardashian. Un drama de grandes dimensiones con muchas aristas y versiones. Swift fue puesta de serpiente para arriba, e incapaz de soportar el odio, desapareció.
Lo que viene a cuento aquí es cómo lo aprovechó de cara a su nueva era. Borró todas sus publicaciones y fotos de redes sociales. También su foto de perfil. Tiempo después, sus perfiles pasaron a negro, con la publicación del vídeo de una serpiente, que dio lugar a ‘Look What You Made Me Do’ y al disco Reputation.
Fue el primer blackout de la historia. Hoy en día decenas de artistas recurren a esta estrategia para anunciar nueva música, ya sin tanto impacto.

Beyoncé y el arte de no anunciarlo
El 12 de diciembre de 2013 fue un día normal y corriente. El 13, no: Beyoncé lanzó por sorpresa, sin avisar a nadie, su disco homónimo, BEYONCÉ. Apareció de la nada en iTunes, causando un enorme impacto mediático, que redefinió la carrera de la artista y las estrategias de la industria. Las copias físicas del disco tardaron una semana en llegar a las tiendas, aun así, debutó en las listas con más de 800 mil copias mundiales, solo digitales.
Y no solo fue el hecho del no aviso, sino que además introdujo el concepto del «disco visual» en el que todas las canciones tuvieron videoclip desde el día 1. Desde entonces Kacey Musgraves, Halsey o Miley Cyrus también se han atrevido con lo del LP visual.
El arte de no anunciar Beyoncé fue una estrategia de marketing de impacto que repetiría tres años después con Lemonade. Este incluso sólo estuvo disponible en Tidal al principio. Actualmente una táctica de este tipo sería más arriesgada dado el peso que han cobrado los vinilos en las ventas, y su producción se alarga durante meses, a diferencia de los CDs, mucho más rápidos de fabricar.






