‘Opalite’ de Taylor Swift es la canción que lidera el Hot 100 de Billboard esta semana. Es su 14 número 1 en la lista estadounidense, igualando a Rihanna en la tercera posición en la clasificación de artistas con más números 1: solo The Beatles (20) y Mariah Carey (19) están por encima.
Sin embargo, ‘Opalite’ no es la canción más reproducida en ninguna plataforma de streaming. Ni en su país ni en el mundo. Ayer estaba en el número 32 en la lista diaria de Spotify en EEUU, 59 en Apple Music. Tampoco tuvo unas cifras espectaculares en el general de su semana de relanzamiento como sencillo, más allá del día después del videoclip.
Entonces, ¿cómo es esto? Bien, hay que darle las gracias al marketing: a su equipo que es listísimo. Durante la semana de relanzamiento Swift puso a la venta remixes y versiones exclusivas del sencillo que solo estaban disponibles para comprar en su página web, y durante un periodo exclusivo -entre unas 24 y 72 horas-. Sus fans, los más dedicados como hemos visto en el Eras Tour, los compraron. Los compraron todos y los agotaron: seis CD singles y un vinilo que han despachado 144 mil copias.
Sobre si es lícito o es abusivo, ese es un debate que sus seguidores y detractores tienen continuamente. Para mí, quizás es más interesante su uso como un argumento para demostrar su talento. También cómo, en su caso, parece que ni siquiera hacerse con todo el oro del mundo le sería suficiente.
Indiferentemente, la canción es buena. Así que felicitaciones a Taylor Swift.






