2020 fue un año extraño: confinamientos, mascarillas, quedadas en los balcones… y entre todo eso, un pop con retazos disco comenzó a ocupar las listas de streaming con dos referentes internacionales: Dua Lipa con Future Nostalgia, y Harry Styles con Fine Line. Si comienzo esta reseña haciendo alusión a los eventos de hace seis años -dios me libre de recurrir a la pandemia como gancho otra vez- es porque Styles sigue anclado a la música que hizo entonces. Dos discos después, sigue sin poder quitársela de encima.

En los 42 minutos que dura Kiss All the Time. Disco, Occasionally, pocas composiciones sorprenden. Donde más brilla es en su lujosa y sofisticada producción, a cargo de Kid Harpoon, quien ya trabajó con Styles en sus LP previos. Aun así, nada deslumbra más que el primer tema, ‘Aperture’, que fija el tono y el estilo de un álbum que no le sucede después. Tira por otros lares, un pop orgánico de bajos funk -por tercer disco consecutivo- aderezado con migajas de tecno y una electrónica relajada. Como bien indica el título, el disco es ocasional: muy muy ocasional. Y si bien es cierto que casi todas las canciones tienen momentos concretos que -gracias a la producción- capturan la atención, un detalle no hace un buen tema si las composiciones palidecen. Destacan ‘Ready, Steady, Go!’, ‘Season 2 Weight Loss’, ‘Pop’ y ‘Carla’s Song’.

Líricamente Styles hace un esfuerzo por mostrarse desde un prisma distinto. Este es el proyecto inspirado en su nueva filosofía, la de decir sí a todas las experiencias que la vida le ponga por delante. Pero al final nos quedamos como estábamos, igual que sus cincuenta y cinco minutos de entrevista con Zane Lowe, completamente vacíos de contenido. Llámalo enajenación, ensimismamiento o piloto automático. Lo único que extraemos en conclusión es que salió de fiesta en Berlín y poco más. Algo me dice que Harry Styles es una persona mucho más sencilla de lo que su arte quiere hacernos pensar.

Deberíamos haber sido cautelosos, pero la emoción nos nubló las entendederas y volvimos a caer en la trampa. Lo hizo con ‘Sign Of the Times’, con ‘Lights Up’, con ‘As It Was’ y ahora con ‘Aperture’. Styles tiende a engañar con el sonido del primer sencillo, redondo y cautelosamente novedoso, y luego el resto del álbum apenas tiene muestras de él. Si es tu primera vez escuchando un disco del artista, y te va su rollo, te gustará. Pero si conoces al dedillo su discografía anterior, verás que simplemente es un álbum más de Harry Styles. Poca novedad. Fine Line 3.0 tras Fine Line 2.0, pero esta vez con un sinte disco aquí y allá.

Puntuación: 3 de 5.
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Harry Styles: Kiss All the Time. Disco, Occasionally

Ciertamente, el disco es ocasional.

2020 fue un año extraño: confinamientos, mascarillas, quedadas en los balcones… y entre todo eso, un pop con retazos disco comenzó a ocupar las listas de streaming con dos referentes internacionales: Dua Lipa con Future Nostalgia, y Harry Styles con Fine Line. Si comienzo esta reseña haciendo alusión a los eventos de hace seis años -dios me libre de recurrir a la pandemia como gancho otra vez- es porque Styles sigue anclado a la música que hizo entonces. Dos discos después, sigue sin poder quitársela de encima.

En los 42 minutos que dura Kiss All the Time. Disco, Occasionally, pocas composiciones sorprenden. Donde más brilla es en su lujosa y sofisticada producción, a cargo de Kid Harpoon, quien ya trabajó con Styles en sus LP previos. Aun así, nada deslumbra más que el primer tema, ‘Aperture’, que fija el tono y el estilo de un álbum que no le sucede después. Tira por otros lares, un pop orgánico de bajos funk -por tercer disco consecutivo- aderezado con migajas de tecno y una electrónica relajada. Como bien indica el título, el disco es ocasional: muy muy ocasional. Y si bien es cierto que casi todas las canciones tienen momentos concretos que -gracias a la producción- capturan la atención, un detalle no hace un buen tema si las composiciones palidecen. Destacan ‘Ready, Steady, Go!’, ‘Season 2 Weight Loss’, ‘Pop’ y ‘Carla’s Song’.

Líricamente Styles hace un esfuerzo por mostrarse desde un prisma distinto. Este es el proyecto inspirado en su nueva filosofía, la de decir sí a todas las experiencias que la vida le ponga por delante. Pero al final nos quedamos como estábamos, igual que sus cincuenta y cinco minutos de entrevista con Zane Lowe, completamente vacíos de contenido. Llámalo enajenación, ensimismamiento o piloto automático. Lo único que extraemos en conclusión es que salió de fiesta en Berlín y poco más. Algo me dice que Harry Styles es una persona mucho más sencilla de lo que su arte quiere hacernos pensar.

Deberíamos haber sido cautelosos, pero la emoción nos nubló las entendederas y volvimos a caer en la trampa. Lo hizo con ‘Sign Of the Times’, con ‘Lights Up’, con ‘As It Was’ y ahora con ‘Aperture’. Styles tiende a engañar con el sonido del primer sencillo, redondo y cautelosamente novedoso, y luego el resto del álbum apenas tiene muestras de él. Si es tu primera vez escuchando un disco del artista, y te va su rollo, te gustará. Pero si conoces al dedillo su discografía anterior, verás que simplemente es un álbum más de Harry Styles. Poca novedad. Fine Line 3.0 tras Fine Line 2.0, pero esta vez con un sinte disco aquí y allá.

Puntuación: 3 de 5.
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