Haute y Freddy se presentan como dos bufones de la corte de la Edad Media: en sus videoclips, en fotos promocionales y también sobre el escenario visten como tal. Se dirigen a sus fans en un tono cortés, completamente metidos en un papel teatralizado. Pero cuando la música empieza a sonar, nos trasladan a la década de los 80 (la del siglo XX). Big Disgrace es el disco debut del dúo estadounidense.

Se trata de un primer proyecto que demuestra una solidez digna de un tercer o cuarto, porque -dejándonos de rodeos- está repleto de canciones que bien podrían pertenecer a cualquier artista pop que ocupa las listas de éxitos. Por ello, investigado un poco, no resulta sorprendente descubrir que Michelle Buzz (Haute en el dúo) figura como co-autora en ‘Magic’ de Kylie Minogue y ‘Never Really Over’ de Katy Perry: conoce el pop.

Desbordado de ganchos melódicos adictivos y una producción con carácter, el synth pop es el sonido que inunda todas las canciones de Big Disgrace, y no es ligero. Tras la elegante apertura de ‘Symphony For A Queen’, que más bien sirve para introducirnos a su extravagante universo renacentista, irrumpen los potentes bajos electrónicos, los sucios teclados sintéticos de los 80, los toms y el mítico patrón bombo-caja en un compás 4×4 que el pop conoce y abraza desde tiempos inmemorables.

No es ninguna novedad tirar de los sonidos ochenteros, son los cimientos de la música contemporánea. Ahora bien, entre los artistas solemos ver dos tendencias: unos lo traen de vuelta como una idea, suavizado, cogiendo motivos particulares. Lo hicieron Carly Rae Jepsen en EMOTION o Chappell Roan en ‘Good Luck, Babe!’. Otros, más bien, se meten en una máquina del tiempo y nos llevan de vuelta a los 80, como hace Caroline Kingsbury. Haute & Freddy se incluirían en este segundo grupo; con razón citan los Pet Shop Boys entre sus principales influencias.

Pocos podrán resistirse a los pegadizos estribillos de ‘Freaks’, ‘Sweet Surrender’ y ‘Dance The Pain Away’, al combo de sinte bailongo más vocales camp de ‘Fields of Versailles’, a la Roanesca ‘Shy Girl’, o a la vibra emotiva con aires ABBA conoce a Cyndi Lauper de ‘Showgirl At Heart’. Y si no es así, como Carly Rae Jepsen predicó una vez, no te fíes de quien diga que no le gusta el pop.

Puntuación: 4 de 5.
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Haute & Freddy: Big Disgrace

Pop nuestro que estás en los cielos.

Haute y Freddy se presentan como dos bufones de la corte de la Edad Media: en sus videoclips, en fotos promocionales y también sobre el escenario visten como tal. Se dirigen a sus fans en un tono cortés, completamente metidos en un papel teatralizado. Pero cuando la música empieza a sonar, nos trasladan a la década de los 80 (la del siglo XX). Big Disgrace es el disco debut del dúo estadounidense.

Se trata de un primer proyecto que demuestra una solidez digna de un tercer o cuarto, porque -dejándonos de rodeos- está repleto de canciones que bien podrían pertenecer a cualquier artista pop que ocupa las listas de éxitos. Por ello, investigado un poco, no resulta sorprendente descubrir que Michelle Buzz (Haute en el dúo) figura como co-autora en ‘Magic’ de Kylie Minogue y ‘Never Really Over’ de Katy Perry: conoce el pop.

Desbordado de ganchos melódicos adictivos y una producción con carácter, el synth pop es el sonido que inunda todas las canciones de Big Disgrace, y no es ligero. Tras la elegante apertura de ‘Symphony For A Queen’, que más bien sirve para introducirnos a su extravagante universo renacentista, irrumpen los potentes bajos electrónicos, los sucios teclados sintéticos de los 80, los toms y el mítico patrón bombo-caja en un compás 4×4 que el pop conoce y abraza desde tiempos inmemorables.

No es ninguna novedad tirar de los sonidos ochenteros, son los cimientos de la música contemporánea. Ahora bien, entre los artistas solemos ver dos tendencias: unos lo traen de vuelta como una idea, suavizado, cogiendo motivos particulares. Lo hicieron Carly Rae Jepsen en EMOTION o Chappell Roan en ‘Good Luck, Babe!’. Otros, más bien, se meten en una máquina del tiempo y nos llevan de vuelta a los 80, como hace Caroline Kingsbury. Haute & Freddy se incluirían en este segundo grupo; con razón citan los Pet Shop Boys entre sus principales influencias.

Pocos podrán resistirse a los pegadizos estribillos de ‘Freaks’, ‘Sweet Surrender’ y ‘Dance The Pain Away’, al combo de sinte bailongo más vocales camp de ‘Fields of Versailles’, a la Roanesca ‘Shy Girl’, o a la vibra emotiva con aires ABBA conoce a Cyndi Lauper de ‘Showgirl At Heart’. Y si no es así, como Carly Rae Jepsen predicó una vez, no te fíes de quien diga que no le gusta el pop.

Puntuación: 4 de 5.
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