Había una vez un mundo en el que las eras musicales se medían en número de videoclips. Pero eso ya es historia, YouTube les ha puesto el último clavo en el ataúd: dejarán de contar para las listas de Billboard.
La plataforma de vídeos considera injusto que sus cifras pesen menos en el Hot 100 de Billboard frente a las cifras de reproducción de Spotify y Apple Music. Billboard establece esta medida teniendo en cuenta que YouTube es una plataforma basada en publicidad; los servicios de streaming de música son de pago. Por tanto, considera que deben tener más importancia en la fórmula.
Lo cierto es que los videoclips -como herramienta comercial- llevan varios años agonizando. Plataformas como Spotify o Apple Music han supuesto un cambio radical en la forma en que consumimos música.
Antes de la estandarización de la música en streaming, lo habitual entre el público de masas era escucharla en YouTube. De hecho, América Central y del Sur son el último mercado en el que el consumo masivo se sigue haciendo así. El streaming de Spotify o similares se ha impuesto en occidente.
Por supuesto, la gente no está en su móvil con la música en primer plano. Quizás la tiene de fondo porque en primer plano -y es otro elefante en la sala- está TikTok. Los vídeos en vertical son el principal formato de consumo de contenido en el móvil, y los videoclips no tienen lugar en él. La industria lo intentó tímidamente con el experimento de los difuntos videoclips verticales de Spotify: no funcionó.
Los artistas han encontrado otras maneras de interactuar con su audiencia en el formato vertical, mucho más baratas que la producción de un videoclip. Hablan directamente a los fans desde su casa, les ponen adelantos de temas, crean bailes virales, tendencias, y opinan sobre cuestiones sociales o políticas.
Tampoco podemos pasar por alto la muerte en vida de MTV, que comenzó antes y lleva años agonizando. Los videoclips ya no tienen lugar en la tele; el streaming ha acabado con ellos. Los bares son de los pocos lugares en los que los canales de videoclips y de música se siguen poniendo.
El consumo masivo de música pasa a las plataformas de streaming, y los videoclips bajan considerablemente en popularidad. En consecuencia, las discográficas han dejado de darles importancia. Siguen existiendo, resulta inconcebible pensar que desaparecerán, pero su relevancia es mucho menor, así como el nivel de producción, menor con una bajada del presupuesto.
Atrás quedan años en los que un videoclip era un fenómeno de masas en internet: ‘Bad Romance’ de Lady Gaga, ‘Gangman Style’ de PSY o Wrecking Ball de Miley Cyrus. Han sido innumerables las canciones que han saltado al éxito masivo por su presentación visual, más que por la sonora.
Uno de los mayores éxitos de 2013, ‘Roar’ de Katy Perry, tiene más de cuatro mil millones de reproducciones en YouTube. ‘Blinding Lights’, el éxito masivo de The Weekend, lanzado en 2020, no llega a los mil millones. Good Luck, Babe! de Chappel Roan, lanzado en 2024, no tiene videoclip, algo impensable hace diez años para un super éxito y una mega sello como Universal Music.
La pregunta que nos queda hacernos es si el formato del videoclip se adaptará al ‘nuevo mundo’ o si quedará como un medio de menor relevancia para los artistas. Su historia nos deja grandes muestras artísticas. Quién sabe si un día, igual que los vinilos, volverán a estar de moda.







[…] en Youtube habrá que esperar al domingo. Recientemente, la plataforma de vídeos decidió retirar sus datos del cómputo de las listas semanales de Billboard. En consecuencia, los artistas parece que van a dejar de darle prioridad. Además, recientemente […]