Robyn no es el tipo de músico que elige un sinte de cualquier biblioteca de instrumentos virtuales y lo mete en la mezcla sin darle más vueltas. Así que cuando comenzamos a echar cuentas, y exclamamos cómo ha podido tardar ocho años para lanzar nueve canciones, nos estamos perdiendo parte de la historia. Es un proceso que ha explicado en varias ocasiones, especialmente, con mucho detalle en un episodio del podcast Song Exploder en 2019, donde desmenuzó el meticuloso proceso de creación de ‘Honey’, el title track de su anterior disco.
Sexistential, su cuarto álbum de estudio, es un regreso al electropop con el que cautivó a una generación de fans de la música pop, el aclamado Body Talk (2010). Pero ahora todo suena mucho más limpio: la tecnología ha avanzado a pasos agigantados. Cabe aclarar que poco hay aquí del dance relajado y trascendental de Honey (2018) más que la misma ambición por que cada instrumento suene lo más pulido posible y tenga una razón de ser en la mezcla. Robyn y su productor habitual, Klas Åhlund, son determinados en que nada de lo que suene sea al azar.
‘Really Real’ abre el disco tal y como describió el proyecto en una entrevista para Rolling Stone: como una nave espacial entrando en la atmósfera a gran velocidad. Por delante, 29 minutos repletos de sintes y arreglos elegantes, con muchas reminiscencias ochenteras pseudo galácticas, jugueteos con efectos vocales y ritmos incansables.
Es difícil elegir las canciones más destacadas, porque cada una tiene un gancho que te hace querer volver a ella, ya sea un beat, un sample vocal, una melodía o un bajo. Los do-do-do y la sensibilidad de ‘Dopamine’; la adictiva base electrónica de ‘Blow My Mind’; la intro en español de ‘Sucker For Love’ sobre un teclado analógico que se queda grabada en la mente en cero coma; el vocoder de ‘It Don’t Mean A Thing’; el beat pulsante de ‘Talk To Me’ y su pegadizo estribillo; la letra desvergonzada -pero adorable- del title track («I like to go out, wear something nice and PUSH»); y el sentimiento de himno springsteeniano de ‘Light Up’ e ‘Into de Sun’.
Tras la pandemia Robyn se convirtió en madre por primera vez, lo que podría haber sido decisivo para extraer un significado del proyecto, pero la realidad es otra. Podríamos abrir un debate sobre qué idea se esconde en nuestras sienes para esperar un disco sobre ser madre cuando las artistas tienen un bebé, más aun cuando el concepto del disco de ser padre no lo conocemos tanto. Sexistential no va sobre la maternidad, sino sobre la vida de Robyn antes de. Sobre cómo el amor empieza y acaba para volver a empezar, las verdades y engaños, las apps de citas y sobre simplemente pasárselo bien. Robyn dice que su propósito es permanecer «horny», «seguir disfrutando de su sensualidad y no dejar que nadie ni nada se lo quite». Y me permitiré añadir unas palabras a la cita: ni siquiera la maternidad.
Lo peor de Sexistential es que acaba demasiado pronto. Robyn argumenta preferir un disco pop corto, y quien sabe, quizás tenga sus intenciones. Esta podría ser su introducción a la generación TikTok, la que cuando salió ‘Dancing On My Own’ ni siquiera había nacido.












[…] no debuta en el top 20 mundial con Sexistential, aunque sí lo hace en Reino Unido, en el #10 con 7.909 […]