‘Hellbent’ es la pista con la que Naomi Scott abre F.I.G., su disco debut, lanzado en marzo a través del sello Alter Music. Aunque mayormente la conocemos por sus papeles como actriz (Smile 2, fue Jasmine el remake de Disney de Aladdin), ahora se lanza a la música y al pop.
Con un bobcut y teñida de pelirrojo, casi irreconocible de su imagen pública como actriz, Naomi Scott presenta su proyecto musical como una pasión interior. «El minuto en el que rechacé la idea de que era muy tarde, dije, ‘tengo la oportunidad de construir, crear y abrir mi propio camino. Hazlo por ti misma’», explicó la británica a Stereogum en una entrevista.
En F.I.G. (abreviatura de Falling Into Grace), Naomi Scott se adentra en el pop y R&B noventero que escuchaba en su juventud, con la ayuda de los productores Lido (quien ha trabajado con Ariana Grande o Halsey), Dev Hynes y los compositores Daphne Gael y Goldwash. La artista toma referencias sonoras y estéticas de artistas como Phil Collins, Robyn o Kate Bush.
En particular, ‘Hellbent’ es una canción intimista, a medio camino entre ‘Honey’ de Robyn y ‘Kiss It Better’ de Rihanna’: lo mejor de dos mundos. La potente percusión reverberada, los sugerentes bajos electrónicos y unos sintes sumergidos lo convierten en un sensual y delicado R&B.
Más canciones destacan en F.I.G., como el disco ‘Cherry’, la electrónica ‘Call For Me’ y el alt-pop ‘Gracie’.











